jueves, 10 de noviembre de 2011

Me apetece

viajar. Irme lejos. Subirme al punto más alto del mundo con el objetivo de gritar lo lejos que estoy de mis problemas. Llegar a Moscú, Buenos Aires, Nueva York, Sidney... Cualquier punto del globo terráqueo en el que pueda sonreír sin complejos, sin miedo a que algo se lleve por delante mi sonrisa y mi felicidad. Por desgracia, nunca podré hacerlo. Pero viajaré a tu planeta. A ese planeta en el que un abrazo borra los malos pensamientos y un beso me eleva a tocar las nubes. Al planeta en el que puedo refugiarme bajo tus sábanas, mirarte a los ojos, y sentir que el mundo se tiene que poner muy hijo de puta para hacerme derramar una lágrima. Un planeta en el que la sonrisa se apodera de todo lo demás, donde lo único que no vale es venirse abajo. Nuestro planeta. El planeta en el que gracias a ti, no me hace falta irme a la otra punta del mundo para ser feliz. En el que solo necesito escuchar tu respiración para saber que mi vida merece la pena.


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